Adiós, bolívar

Desde chico, Joel Padrón había estado obsesionado con la tecnología: pasaba horas después de la escuela frente a la pantalla aprendiendo a usar la computadora. Así que, en 2015, cuando la crisis económica en Venezuela se agravó, decidió usar sus conocimientos para ganar dinero. Pero nunca imaginó hasta dónde lo llevaría su afición.

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